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Archivo San Juan de Acre

 

La Orden Militar del Santo Sepulcro radicada primero en Jerusalén y posteriormente en San Juan de Acre, vino a llamarse Orden de San Juan de Acre, Rodas y Malta, y fue una de las órdenes de origen oriental trasladada a Occidente. Estuvo regida por un Capítulo General o Conventual presidido por su Maestre y llegó a dividirse en ocho Lenguas o naciones, tantas como procedencias de sus caballeros, cada una de las cuales estaba mandada por un pilar o Bailío Conventual, que respondía de los Prioratos, Bailías y Encomiendas de su Lengua. De abajo hacia arriba, el gobierno partía de un comendador o bailío, como persona más cercana a los vasallos, hasta llegar al Maestre, como más lejana, pasando por el Capítulo Provincial del Prior de San Juan, que era el intermediario entre el poder central y el local. La Orden está presente en la Península a principios del siglo XII, a poco de su fundación, y llega a Andalucía, como las restantes Órdenes Militares, con motivo de las campañas de conquista llevadas a cabo por Fernando III.

Pertenecían a esta orden los pueblos de Lora del Río, Tocina y Alcolea, así como la extinguida parroquia y jurisdicción de San Juan de Acre de Sevilla y la capilla del Santo Sepulcro de la Colegiata de Osuna, gobernada por un capellán mayor. Dependían también de la Orden los conventos femeninos de Santa Isabel en Sevilla, y el de Santa María del Monte Calvario, de la localidad onubense de Paterna del Campo.

Los términos de Bailías, Encomiendas y Prioratos, hacen alusión a una misma cosa: eran las últimas divisiones administrativas de la Orden en todos sus dominios. La constituían una serie de propiedades de distintas extensiones, desde una determinada población con su término, como es el caso de la Bailía de Lora del Río y Setefilla, y las Encomiendas de Alcolea del Río y Tocina, a varias viviendas dentro de una misma ciudad, caso del Priorato de San Juan de Acre de Sevilla.

Al frente de estas propiedades estaba un miembro de la Orden con el rango de Caballero, y con el título de Bailio o Comendador, según estuviese clasificada la propiedad. En el caso de los prioratos lo normal era que jurídicamente dependieran de una Encomienda, al frente de la cual se encontraba un Capellán de la Orden con el título de Prior, que actuaba como Vicario del Comendador. Este era el caso del Priorato formado por la Parroquia y Collación de San Juan de Acre de Sevilla, el cual, aunque con administración propia, dependía jurídicamente del Comendador de Tocina. Estos Bailíos o Comendadores tenían derechos tanto en el plano civil y jurídico como en el religioso, convirtiéndose en cabeza de su propia vicaría en la que ejercían como juez eclesiástico, lo que hacía a la demarcación territorial independiente del Obispado donde estuviese enclavada.

A partir de las leyes desamortizadoras, en concreto del Real Decreto de 1 de mayo de 1848 por el que se manda vender los bienes de las encomiendas de San Juan de Jerusalén, y el Concordato de 1851, la Orden deja de ser institución con jurisdicción propia.

A partir de ese momento los libros sacramentales correspondientes al archivo parroquial de San Juan de Acre de Sevilla se depositaron en el archivo parroquial de la iglesia de San Lorenzo, mientras que los expedientes matrimoniales de la citada parroquia de San Juan de Acre de Sevilla pasaron al Archivo General del Arzobispado.
 

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